Esta semana los recuperadores urbanos de Guaymallén dieron un paso importante dentro del largo camino de dignificación laboral. Con la entrega de los títulos y las tarjetas verdes de los vehículos con los que hacen su tarea diaria, pasaron a ser propietarios.

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Sin embargo, esto recién empieza. El programa “Guaymallén Ecológico” surgió en el 2014 con un objetivo general de mejorar las condiciones laborales de los recuperadores del departamento. Hoy se plantean otros puntos, más específicos, y que seguramente llevará tiempo implementarlos.

En primer lugar se ha visibilizado el universo de los recuperadores. A ellos se les brindó asistencia, capacitación y asesoramiento técnico en todos los aspectos relacionados a su actividad, enmarcados en un modelo de gestión ambiental integral que consiste en el retiro domiciliario de los residuos sólidos urbanos para el posterior acopio y comercialización; educación vial; alfabetización y mecánica de las motocarga. Algo similar se hizo con los residentes de las zonas seleccionadas para la ejecución del proyecto: incluirlos dentro de una campaña de sensibilización.

El grupo de recuperadores, a su vez, recibió la designación de funciones y responsabilidades dentro de su grupo de trabajo, con capacitaciones para el fortalecimiento de estructuras organizativas: autoestima, habilidades sociales, grupo, trabajo en equipo, conflicto, resolución de conflictos, entre otros. Lograr asociativismo mediante talleres de capacitación.

Otro punto importante que conlleva Guaymallén Ecológico es la erradicación de la tracción a sangre, y esto es posible diseñando un plan progresivo de sustitución, creando una ordenanza municipal que regule la actividad, articulando con la Fundación Cullunche el destino de los equinos, y entregando motocargas con sus respectivas licencias de conducir, elementos de higiene y seguridad para el trabajo, combustible, y pago del seguro automotor.

Luego de aplicado este proyecto se procedió a una etapa de monitoreo y acompañamiento de los grupos de recuperadores urbanos. Ahora es el turno de seguir avanzando junto a ellos. Queda mucho por hacer, entre lo que podemos mencionar una mayor sensibilización de los vecinos para generar una separación de origen, generando un impacto en la disminución de recorridos por parte del municipio.

También se apunta a obtener un espacio físico para la separación y clasificación, para lo posterior venta de los residuos sólidos urbanos (ya se cuenta con la donación de una balanza por parte de Caritas); generar acuerdos con otras cooperativas del mismo rubro; establecer convenios con barrios privados; generar puntos verdes; hacer un tratamiento de la problemática en las zonas rurales y un tratamiento de basural a cielo abierto; implementar talleres en las escuelas para generar en los niños y adolescentes la consciencia y sean replicadores en los hogares; y acceder a una separación diferenciada en el edificio municipal y demás dependencias.

Como vemos, el programa se puso en marcha y camina por la senda correcta de dignificación laboral. Decidimos no quedarnos en una etapa inicial sino más bien progresar juntos hacia un ideal.

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