El ministro de Economía recordó que la Argentina pagó la totalidad de lo que debía al FMI en 2006, por lo que no tenemos ningún acuerdo con el Fondo y explicó que en la reunión del organismo a la que asistió brindó su punto de vista crítico respecto a cómo salir de la crisis económica mundial.

El ministro de Axel Kicillof afirmó hoy que la Argentina expresó su punto de vista crítico a la visión que tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los organismos internacionales respecto de lo que hay que hacer para salir de la crisis económica mundial, las proyecciones que hacen a futuro como también sobre la reestructuración de las deudas públicas.

En una conferencia de prensa que ofreció este mediodía en la sede del Palacio de Hacienda precisó que en las reuniones en las que participó en Washington, tanto del Banco Mundial como del FMI, del G-20 y el G24, planteó la preocupación por la forma en que se plantea salir de esta situación de crisis mundial, que se planteó en 2008 y aun continúa, dijo.

Señaló que manifestó el desacuerdo de la Argentina sobre los programas de reducción, de reforma estructural que básicamente es la flexibilización de las condiciones de trabajo, de la  desarticulación de lo que ha sido históricamente el estado de bienestar, vinculado a cuestión salud y educación.

“Estamos en las antípodas de esas políticas”, destacó Kicillof y recordó que en el país se han aplicado políticas para revertir esos procesos, para darle más fortaleza al país, no encaminarlo, como lo hicieron en la violenta crisis de 2001, recordó.

Luego tildó de amarillista lo señalado por diarios argentinos, sobre que el FMI llamó la atención al país. “No tenemos ningún acuerdo con el FMI en término de paquete de medidas, de reformas. El FMI no es acreedor de la Argentina que en 2006 pagó la totalidad de lo que se debía. No tenemos ni deuda con el FMI, ni programa consensuado y menos impuesto en lo que respecta a la política económica”.

Dijo que se habló sobre la reestructuración de la deuda soberana que llevó a cabo la Argentina, tras el default de 2001, aceptada por el 93%  de los acreedores, que no aceptó un porcentaje ínfimo que son los fondos buitre, que compraron después del default  y de la reestructuración para ir a reclamar a los tribunales de Estados Unidos y otras partes del mundo para obtener el pago de la  totalidad de lo que estaba marcado en los títulos y, con esta actitud, pretenden poner en riesgo toda la reestructuración, advirtió.

El titular del palacio de Hacienda destacó que fue muy importante que los países preguntan cómo es reestructuración de deuda, sobre todo aquellos que tienen un elevado nivel de deuda, con elevadas tasas y que están reclamando al FMI que brinde su opinión en torno a procesos de reestructuración ya que, aún con ejemplos tan exitosos como el de la Argentina, están en riesgo por los fondos buitre. Necesitan saber cómo ordenar el sistema mundial, que no existe, que legislativamente les dé la posibilidad de entrar en el proceso de reestructuración sin riesgo.

Recordó que la Argentina “se emancipó” de la tutela del FMI y su posición es que la política económica está subordinada a los objetivos de sostenibilidad del empleo, producción, igualdad e inclusión social.

Luego brindó cifras sobre el peso de las deudas públicas de los países en relación a su producto Interno Bruto (PIB). En promedio en los países desarrollados es del 117%, en la eurozona del 107%, en los países débiles de la eurozona como Portugal, Irlanda, Grecia, España es del 130%.

En tanto en la Argentina, en la crisis de 2001-2002 fue del 165% y estuvo vinculada a la imposibilidad de afrontar compromisos externos. Actualmente –agregó Kicillof-  la relación es del 45% y todavía es una preocupación.

La Argentina no está con las políticas de ajuste que recomienda el FMI y los organismos multilaterales de crédito, políticas de ajuste para reducir el gasto público para afrontar los compromisos de deuda. Al aceptar ello –explicó Kicillof-  se quitan los motores de la demanda agregada; en lugar de una mejora hay una caída en la actividad y, si el PIB no crece la relación deuda-producto no mejora, aunque se vaya generando el pago permanente del compromiso.

Los ajustes –agregó-  hacen más chicas a las economías y dejan la relación deuda-producto en riesgo para los países que aplican estas recetas.

Al ser consultado sobre las reuniones que mantuvo con el sector privado,  el ministro Axel Kicillof dijo que la comitiva aprovecho la oportunidad para mantener reuniones con “empresas norteamericanas que operan en la Argentina y Bancos de inversiones que son tenedores de bonos de deuda argentina reestructurada”.

“Hemos hablado de la situación actual y de las perspectivas, hicimos algún intercambio, y coincidimos en destacar que muchas empresas norteamericanas durante estos 10 años han tenido un desempeño muy bueno, incluso excelente”, dijo el titular de la cartera de Hacienda.

Señaló que “hay filiales argentinas que han sido de las de mejor desempeño” y que “han sufrido menos los efectos de la crisis mundial que en sus países de origen”.

Indicó que las compañías con las que se reunió representan 50.000 empleados en el país, y aseguró que el equipo económico manifestó el “compromiso con los objetivos centrales en el país, que ha experimentado el crecimiento del 90% del PBI en estos 10 años. El compromiso del gobierno es el crecimiento de las producción, del empleo, de la inclusión Social y la reducción de la desigualdad social”.

“La sostenibilidad de la economía argentina está en nuestros objetivos que son los que le dan sostenibilidad. Esos cuatro puntos que implican que la argentina va a ser lo imposible para que siga habiendo la demanda interna y se fomentan las exportaciones”, concluyó el ministro Axel Kicillof.

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