En busca de agregar valor a los residuos originados en los frigoríficos, el INTI desarrolló un pegamento que emplea sangre animal, y que se comporta del mismo modo que los adhesivos usados en la actualidad por la industria maderera.

Un equipo de técnicos del centro de INTI-Caucho ha desarrollado un pegamento que se obtiene a partir de la sangre animal, residuo que contamina los efluentes pero cuyo poder de adhesión es óptimo para ligar estructuras destinadas a la construcción en madera. Ya los aztecas utilizaban una fórmula similar en construcciones, muchas de las los cuales permanecen aún de pie. 

Debido a su bajo costo y alto poder de adhesión, las resinas a base de urea-formaldehído (UF) son ampliamente usadas como pegamentos para aglomerados y laminados. Sin embargo, tanto en su fabricación como en las tareas posteriores de aplicación, se libera formaldehído, una sustancia altamente tóxica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró como agente cancerígeno. Debido a que en Europa y los Estados Unidos existen limitaciones en relación al empleo de adhesivos con formaldehido, el empleo de este desarrollo falicitaría la exportación de productos.

Por otra parte en el ámbito nacional, si bien no existen las mismas restricciones, los especialistas sostienen que sería recomendable volver a los usos ancestrales de pegamentos naturales y amigables con el ambiente. 

Actualmente, la sangre que se genera en los frigoríficos es utilizada para chacinados y la elaboración de polvo o harina proteica con la que se fabrica el alimento balanceado para animales, pero la mayor parte se descarta, generando contaminación de los efluentes. Por eso es importante prever posibles usos, ya que según la 
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), quien a través de la iniciativa Save Food busca disminuir la enorme cantidad de alimentos que se desperdicia por año en el mundo (1.3 mil millones de toneladas), la producción estimada de carne ovina, porcina y avícola a nivel mundial por año es alrededor de  265 millones de toneladas, correspondiendo de ese total a la Argentina 4.446.000 toneladas. 

La metodología de aplicación del adhesivo desarrollado por el INTI es la misma que con la resina ureica derivada del petróleo, lo que significa que no es necesario modificar los procesos productivos.  Se disuelve el polvo de sangre en agua y se agregan sustancias que mejoran sus propiedades. El adhesivo resultante se mezcla con  aserrín y es colocado en una prensa con una temperatura que logra evaporar el agua. No se necesita realizar una inversión tecnológica, ya que es posible utilizar el mismo equipo con el que se mezcla el pegamento sintético, pero su materia prima es más económica.

Por tratarse de un producto 100% orgánico, hay que fabricarlo en el lugar, debido a que se descompone fácilmente, pero su poder de adhesión posee una duración indefinida, tal como lo prueban los castillos construidos en la edad media utilizando este tipo de pegamento y que aún hoy pueden visitarse. Esto demuestra que los adhesivos utilizados antes de que aparecieran los productos derivados del petróleo, y que son biodegradables en su totalidad, poseen una eficacia de adhesión tan o más importante que los primeros. 

El principal destinatario de este desarrollo es la industria maderera, especialmente aquellas empresas que trabajan en la fabricación de laminados y aglomerados  y que emplean hoy adhesivos no aptos para la exportación de sus productos.

Fuente: INTI - Área de Comunicación

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »