El año nuevo que se inicia siempre viene cargado por deseos de buenos augurios por todos. Dos ejemplos para imitar: Francisco y Mandela.

Por Daniel Flores Flores

Especial para ahoraMendoza

Si lugar a dudas el año 2013 dejó muchas cosas buenas para los que vivimos en este bendito país.

Unos de los hechos que van a quedar en la historia es lo sucedido el 13 de marzo de 2013, cuando el cardenal primado de Argentina fue elegido como nuevo papa y decidió llamarse Francisco.  Jorge Mario Bergoglio, de 76 años en ese momento (el pasado 17 de diciembre cumplió 77), el primer papa latinoamericano y jesuita de la historia.

Bergoglio, saludó a una fervorosa multitud al hacer su primera aparición pública desde el balcón de la Basílica de San Pedro, donde bromeó que los cardenales que lo eligieron papa tuvieron que ir hasta el "fin del mundo" para ungir a un nuevo obispo de Roma.

El 2013 no fue un año más, fue particular para la Argentina, porque se cumplieron 30 años de Democracia. El 30 de octubre de 1983, Argentina volvía a votar, y el 10 de diciembre de ese año, el país vuelve a tener un presidente electo por el voto soberano del pueblo.

Y en el año 2013 los argentinos ratificaron esto concurriendo nuevamente a las urnas para elegir a sus legisladores y afianzando que la democracia en el país está firme, a pesar de algunos pensamientos desestabilizadores.

En el anuario del año pasado habrá mucho para escribir de política partidaria, de la política de gobierno, de la política de gestión.

Los hechos han mostrado cual es la verdadera realidad. Porque los agoreros y cantos de sirena siempre quieren  hacernos ver una realidad que no es.

El 5 de diciembre el mundo lloró la muerte del ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, a los 95 años su corazón dejó de latir. La vida de 'Madiba', como era conocido, se apagaba tras varios meses de problemas respiratorios, rodeado en todo momento de su familia.

 La biografía de Mandela estará marcada siempre por ser haber sido el líder contra el 'apartheid' y por convertirse en símbolo de la liberación de África. Todo un ejemplo para los sudafricanos en particular y para el mundo en general, recibió el Premio Nobel en 1993.

Sería muy bueno que en este año 2014, pongamos en práctica en nuestra vida cotidiana el ejemplo que nos está dando el Papa Francisco, y el legado que nos dejó Mandela.

Que no sean solos ejemplos de deseos, sino que lo ideal es practicarlos a diario en nuestra vida cotidiana y así cerrar esa brecha que nos desune cada día más.

Porque de nada sirve llenarse la boca hablando y rasgarse las vestiduras  de los ejemplos de Francisco y Mandela, si después no se los pone en práctica en nuestras acciones.

Este año 2014 cada uno desde el lugar que le toque pueda aportar para construir una mejor Nación. Dejar de lado la crispación que algunos se han empecinado en sembrar y cultivar.

Que todos los buenos augurios del brindis del los primeros minutos de este año seamos los primeros en cultivarlos. Solo así podremos tener el país que queremos.

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