El Ministerio de Salud presentó esta mañana la Guía de Práctica Clínica Nacional sobre Diagnóstico y Tratamiento de la obesidad en adultos que en nuestro país alcanza supera al 18 por ciento de la población cuya finalidad es brindar recomendaciones para mejorar la atención de los pacientes.

La guía es producto de un riguroso proceso metodológico que comprende los mayores estándares internacionales basados en la evidencia, y cuenta con el aval de numerosas sociedades científicas nacionales y ayudará a trabajar sobre la prevención de la comunidad en relación a sus factores de riesgo, mejorando la capacidad de atención de los servicios médicos.

“Desde la cartera sanitaria estamos liderando este proceso para dar respuesta a uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles, como es la obesidad, y lo hacemos con quienes más saben, con las sociedades científicas, con un panel de expertos, y con la sociedad civil”, destacó Marina Kosacoff, subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos, quien estuvo acompañada por el director de Promoción y Control de Enfermedades No Transmisibles, Sebastián Laspiur, y por los médicos nutricionistas Alberto Cormillot y Máximo Ravenna, entre otros referentes en la materia.

La elaboración de esta guía “es un hecho muy importante que brinda respuestas, y significa un gran avance para que la Argentina comience a liderar un proceso tendiente a disminuir la curva de obesidad, que es algo que nos preocupa muchísimo porque está creciendo en todo el mundo y nuestro país no es la excepción”, explicó Kosacoff al señalar que, tomando en cuenta datos de la última Encuesta de Factores de Riesgo realizada en 2009, “la obesidad en nuestro país supera al 18 por ciento de la población mayor de 18 años”.

Por su parte, Laspiur expresó que “el avance de la obesidad nos representa uno de los mayores desafíos en salud, por ello son sumamente importantes las acciones intersectoriales para combatir la problemática y trabajar desde los entornos tratando de mejorar las decisiones individuales para que sean más saludables”.

Respecto a la iniciativa lanzada, el funcionario indicó que “se trata de un insumo que provee las mejores recomendaciones basadas en la evidencia científica, producto de un largo proceso que continúa con su implementación, y que debe llegar a la calle a través de los efectores de salud mejorando la atención de la población”.

El documento que brinda recomendaciones para el tratamiento de la obesidad de adultos fue realizado por el Ministerio de Salud de la Nación en el marco de la Estrategia Nacional de Prevención y Control De Enfermedades No Transmisibles  y de los  lineamientos del Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica.

En su elaboración participaron las principales instituciones especializadas en la temática como la Asociación Argentina de Nutricionistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND), el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC), la Facultad de Medicina UNNE Corrientes, la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (FAGRAN), la Federación Argentina de Medicina Familiar y General (FAMFyG), la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO), la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), la Sociedad Argentina de Medicina Interna General (SAMIG), la Sociedad Argentina de Medicina Familiar Urbana y Rural de la A.M.A, la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA), la Universidad Favaloro, y la Universidad ISalud.
Durante el encuentro, estuvieron presentes además, Analía Amarilla, de la Dirección de Garantía de Calidad; Daniel Caiña de SACO; Julio Montero y Marcelo Pachetti de SAOTA, y Humberto Montiel, representante de la Organización Panamericana de la Salud.

La guía puede visitarse en http://www.msal.gov.ar/ent/images/stories/equipos-salud/pdf/2013-11_gpc-obesidad-2013.pdf

El sobrepeso y la obesidad son producto de una alteración en el balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas. En la actualidad, a nivel mundial se dan en paralelo dos situaciones que generan el aumento de problemas y desbalances en tal sentido: un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares simples pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros micronutrientes; y un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.

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