En estas difíciles circunstancias que estamos atravesando como Humanidad en razón del COVID19 (Coronavirus), la Iglesia quiere actuar según su compromiso permanente con el cuidado de la vida. A ello nos invita el mandamiento del amor de Jesús.

La acelerada extensión del COVID19, la necesidad de extremar la aplicación responsable de las medidas sanitarias de la autoridad pública nacional y provincial, así como las recomendaciones de la Comisión permanente de la CEA, de conformidad con nuestra misión de velar por el bien común de la Iglesia (can. 223, 1 y 2 Código de Derecho Canónico), nos llevan a adoptar las siguientes medidas preventivas:

1. Recomendar encarecidamente a los mayores de 65 años y a quienes padezcan enfermedades que los hagan especialmente vulnerables al Coronavirus conforme las indicaciones sanitarias, abstenerse de participar en este tiempo de las distintas celebraciones; están dispensados del precepto dominical a tenor de las normas de la Iglesia. Los distintos medios de comunicación ofrecen la trasmisión de la Santa Misa y su recepción por radio, televisión y otros medios digitales, es sin duda una oportunidad de consuelo y esperanza para nuestros queridos fieles.

2. Pedir a los párrocos y ministros de la Iglesia que extremen las medidas de higiene en todas las actividades y aseguren la observancia de estas precauciones y cuidados por todos sus colaboradores, en los lugares a su cargo y bajo su responsabilidad.

3. Animar a los sacerdotes a asistir a los enfermos con las debidas precauciones.

4. Omitir el saludo de la paz durante la misa, dado su carácter optativo.

5. Exhortar a los fieles a recibir la sagrada comunión en la mano debidamente higienizada, ya que la primera vía de contagio es la oral. Quienes persistan en su deseo de recibir la comunión en la boca, comulgarán al final de la distribución eucarística.

6. Exhortar a los párrocos y responsables de Cáritas a estar atentos a las necesidades que se vayan presentando en este tiempo.

La magnitud de esta pandemia, así como la dinámica de los acontecimientos nos irán pidiendo sucesivas comunicaciones conforme las indicaciones de los organismos de salud. Ayudémonos en su difusión serena y completa.

En estos momentos difíciles, no deben faltarnos la solidaridad fraterna y la oración confiada al Señor por la salud de quienes están afectados por el COVID19, así como por los médicos y profesionales que los están atendiendo.

Implorando la protección de Nuestra Madre Santísima del Rosario, los abrazamos y bendecimos en Jesús, nuestro Buen Pastor. Mendoza, 14 de marzo de 2020

+ Marcelo Fabián Mazzitelli Obispo Auxiliar de Mendoza
+Marcelo Daniel Colombo Arzobispo de Mendoza

 

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