El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, consideró que "la inequidad social también es violencia", y lamentó que los argentinos "nos hayamos acostumbrado" a esta situación que "se instaló en todos los rincones de nuestra Patria".

"Parece ser que el hecho de haber nacido en una zona más próspera que otra otorgue más derechos que a los que les ha tocado ver la luz en zonas más inhóspitas, sin poder disponer de los bienes de la sociedad", sostuvo Sánchez.

El arzobispo de Tucumán dio la homilía durante el solemne Tedeum realizado hoy en la Iglesia Catedral, al conmemorarse el 203° aniversario de la Declaración de la Independencia Nacional, y que contó con la presencia del gobernador Juan Manzur.

Sánchez lamentó que "una franja cada vez más amplia, generaciones enteras, parecen condenadas a vivir con menos de lo mínimo, sin trabajo, sin acceso real a la educación, a la salud, a la vivienda digna, sin acceso a la justicia".

También dijo que "hoy más que nunca, dadas las prácticas deleznables de la mala política y de la corrupción, no vemos la pobreza como una desgracia o una maldición sino como la decisión de unos cuantos que instrumentalizan cruelmente esa condición para mantener o acrecentar el poder".
 

 

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