Los restos del cura fueron depositados en la Parroquia Cristo Obrero de la Villa de Retiro en 1999, la misma donde eligió predicar para los humildes.

El sacerdote Carlos Mugica se convertía hace 45 años, el 11 de mayo de 1974, en un símbolo del compromiso eclesiástico con los sectores populares al caer asesinado por la organización parapolicial Triple A, que comandaba el entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega.


Nacido en el seno de una familia tradicional de Buenos Aires, y bautizado como Carlos Francisco Mugica Echagüe, fue un chico inquieto, enérgico, al que le gustaba jugar al fútbol y tuvo a Racing como la primera gran pasión de su vida.

Cursó en el Colegio Nacional Buenos Aires cuando emergía el peronismo como movimiento político y luego siguió la carrera de derecho, pero sus inquietudes espirituales pudieron más y en 1952 decidió ingresar en el seminario.

Se ordenó sacerdote en 1954, en la época en la que Juan Domingo Perón había entrado en un conflicto sin retorno con la jerarquía de la Iglesia Católica, algo que sería determinante para la caída del fundador del justicialismo, un año después, según consideran algunos historiadores.

 

 

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