Así lo confirmaron bomberos de ese estado norteamericano, azotado por las llamas desde el 8 de noviembre que dejaron al menor 79 muertos. Las lluvias previstas para este miércoles también ayudarán a controlar las llamas.

Los bomberos que desde hace más de dos semanas luchan contra las llamas en el gigantesco incendio en el norte de California, Estados Unidos, y que ya se cobró la vida de por lo menos 79 personas, reiteraron este martes que esperan tener el fuego completamente controlado recién a finales de este mes.

 

El Departamento Forestal y de Protección contra Incendios del estado, Calfire, fijó como "fecha anticipada de contención total" el 30 de noviembre, lo que, en caso de cumplirse, sería más de tres semanas después de que se declarase el siniestro bautizado como "Camp Fire" el pasado 8 de noviembre.

 

Además de los 79 fallecidos, 699 personas permanecen desaparecidas, más de 15.000 edificios fueron destruidos y 61.100 hectáreas arrasadas, mientras que el fuego se logró contener en un 70%, según los últimos datos facilitados por las autoridades.

Las condiciones meteorológicas adversas que se habían pronosticado para las últimas horas, en las que se esperaban fuertes vientos que dificultarán las tareas de extinción, resultaron menos feroces de lo previsto, lo que permitió a los bomberos seguir trabajando.

Según las predicciones del Servicio Nacional de Meteorología, este miércoles llegarán las primeras lluvias a la zona del condado de Butte, donde se desarrolla el incendio, que se encuentra extremadamente seca y que no vio llover desde hace meses.

Las autoridades expresaron su temor, sin embargo, de que pese a que el agua pueda ayudar en las tareas de contención, a su vez anegue la zona quemada y dificulte la recuperación de cuerpos.

Además, las precipitaciones y el barro podrían presentar riesgos para las decenas de miles de personas que permanecen evacuadas, muchas de las cuales se encuentran viviendo en carpas en zonas habilitadas como refugios temporales.

La causa que originó el fuego sigue siendo desconocida y las autoridades mantienen abierta una investigación, pero todas las miradas se centran en la compañía eléctrica Pacific Gas & Electric (PG&E), que reveló haber detectado hasta dos problemas en una línea de alta tensión del lugar el mismo día que se declaró el incendio.

De ser encontrada causante del fuego, la empresa podría tener que abonar compensaciones multimillonarias que con toda probabilidad la dejarían en la quiebra.

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