Los comerciantes están desconcertados para ponerle un valor fijo a sus productos. A la devaluación, se le sumo la corrida cambiaria y la inflación por encima de lo estimado. El titular de Consumidores Libres, habló con Crónica y explicó: "La remarcación se vuelve constante".

@flopa01

En plena crisis cambiaria y devaluación de la moneda, la presión sobre los precios en las góndolas es cada vez mayor. La inflación acumulada en lo que va del año (cercana a 9%) era suficiente para complicar el bolsillo de los trabajadores, pero el dólar se movió otro 7% en cinco días y crece el desconcierto entre los comerciantes para fijar precios. Una remarcación "a ciegas" es siempre el peor escenario para el consumidor.

"Si se tratara de una devaluación oficial, anunciada por el gobierno por un determinado porcentaje de la moneda, el impacto sobre precios sería más leve que lo que se viene en lo próximos meses con este contexto de fluctuación constante del dólar", aseguró a Crónica, Héctor Polino, titular de Consumidores Libres.

Para algunas marcas líderes la ola de remarcaciones ya arrancó, mientras que otras están "a la espera" de fijar nuevos precios, frenaron la venta y están resguardando su stock. Por ejemplo, Molinos, compañía de la industria alimenticia, ya informó a sus clientes una segunda vuelta de incrementos en harinas y algunos de sus subproductos, según trascendió.

"Es que nadie sabe a qué atenerse porque desconoce cuál será la paridad cambiaria del próximo lunes, del viernes o del mes siguiente. Entonces la remarcación de precios se vuelve constante. Aparece el por las dudas en grandes y pequeños supermercados, en todos los sectores ocurre lo mismo", afirmó Polino.

"En el país -continuó el experto en consumo-, toda devaluación se traslada a precios. Los productos alimenticios importados, los de fabricación nacional con componentes importados y los de elaboración nacional se van a ver afectados por el aumento del dólar".

Los verdes

El precio del kilo de lechuga se llevó ayer varias horas de aire televisivo. Entre $100 y $130 promedio se está vendiendo en las verdulerías porteñas. En este caso, el factor climático juega un rol central, las intensas lluvias terminaron de disparar el precio del clásico de la ensalada. Los incrementos en las frutas y las verduras parecen no tener techo hace rato más allá del contexto actual.

"La combinación de las lluvias, con la especulación del sector generada por el escenario macroeconómico, llevó el precio de la lechuga a números impensados", explicó Polino.

Por su parte, a última hora de ayer, tras finalizar una reunión en la Quinta de Olivos con empresarios, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, fue consultado por la suba del dólar y su traslado a precios.

"No tocamos el tema del dólar con los empresarios como un problema. Este gobierno no cree en el control de precios", resumió sobre la postura oficial.

 

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