SOCIEDAD  11 de marzo de 2018

Defender el derecho a nacer y a vivir

DEFINITIVAMENTE. Un no rotundo a la muerte.

Por Aldo Ferrante

Escribo esto porque mis progenitores respetaron mi derecho a nacer, es decir, a vivir; todos los que participamos del debate del aborto podremos estar a favor o en contra, gozamos de la libertad de poder opinar porque hemos nacido y estamos vivos. Causa asombro que aquellos que defienden el aborto sean personas que han nacido. Es "cómodo" apoyar la práctica del aborto habiendo teniendo la suerte de nacer y estar vivo; en el hecho que acabo de mencionar se percibe, por lo menos, una profunda contradicción. Disfrutamos de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestras amistades, de nuestros trabajos y también sufrimos y tenemos sinsabores: ¡estamos vivos!

¿Cuál es el argumento que nos pueda permitir decidir quién nace y vive o, por lo contrario, quién no nace y muere?; recordemos que el huevo que origina al ser humano está vivo y que contiene su propia información genética, la misma que tendrá cuando llegue a ser adulto; este huevo y todos los estados posteriores del desarrollo intrauterino son la futura persona humana y biológicamente distintos a sus progenitores; es decir, entre otras cosas, no son propiedad de nadie, son albergados en el útero para completar su desarrollo hasta nacer.

Todo este proceso de crecimiento y maduración son una continuidad y la interrupción del mismo, provocada por el aborto, elimina a un futuro ser humano. ¿Con qué derecho? Hay, para mí, un agravante en el hecho de la muerte por aborto provocado de un ser humano no nato, y es que se encuentra en una situación de total indefensión: no puede gritar, no puede huir, no puede intentar ninguna acción para eludir el ataque al cual está siendo sometido. Cuando los adultos somos agredidos, de cualquier manera, podemos intentar una defensa que podrá o no frenar el ataque, pero podemos defendernos, el ser humano no nato, no. Personalmente, creo que la muerte provocada al futuro ser humano dentro del útero es la peor de las violencias.

Nosotros, los médicos, juramos defender incondicionalmente la vida, desde la concepción y hasta la muerte; pero esta responsabilidad hoy se profundiza, notoriamente, respecto del producto de la concepción: se están comenzando a detectar enfermedades del ser no nato y algunas de ellas pueden ser curadas en la etapa de la vida intrauterina por nosotros; es decir que esa futura persona ha adquirido, además, la condición de paciente, objeto de nuestros cuidados.

El aborto y sus costos: que los recursos se utilicen en salud y prevención

Se calcula que en la Argentina se realizan 500.000 abortos por año, esta cifra puede que sea mayor porque es un tema que se maneja generalmente en la clandestinidad. El costo promedio -son muy variables y están muy influidos por el nivel socioeconómico de la mujer- es de aproximadamente 5.000 pesos, esto significa que, de aprobarse la Ley de Despenalización del Aborto, la cobertura anual de esta práctica rondaría, como mínimo, en $2.500.000.000 pesos.

Se dice que en los países donde está legalizado el aborto el número de éstos disminuye, pero debe acotarse que en ellos las políticas de Salud Publica y Prevención estaban en marcha previamente a dicha legalización. En nuestro país esto no ocurre; hoy no hay explicitado ni aplicado un Plan de Salud general y tampoco en lo referido, específicamente, al tema que nos ocupa, por lo tanto el número anual de abortos no debería variar notablemente.

Los defensores de la legalización del aborto aducen que la mortalidad materna debida a este es un grave y costoso problema de salud, y que se evitaría con dicha Ley; La DEIS (Dirección de Estadísticas e Información de La Salud, del Ministerio de Salud Publica) informa que en el año 2016 las muertes por aborto fueron el 0,025% de la totalidad de las defunciones femeninas y el 0,6% de las defunciones obstétricas, en el año mencionado la totalidad de defunciones por aborto fue 26; ojalá no hubiese muerto ninguna mujer y tampoco ninguno de los futuros 500.000 seres humanos abortados; concretamente el aborto provocado y clandestino es siempre sinónimo de muerte.

Pienso en todo lo que podría hacerse en educación para la salud, educación en anticoncepción, maternidad y paternidad responsables, y prevención si se aplicasen los $2.500.000.000 pesos a dichos temas, evitando así las muertes de humanos en gestación y de sus madres: educación sexual adecuada e intensa desde la primaria, educación de la población en general por los medios de difusión, instrucción de los trabajadores a través delegados sindicales formados como agentes de salud, contención y atención amplia de las mujeres embarazadas por violación, hogares de tránsito para los niños no aceptados por sus madres biológicas y políticas de adopción facilitada de los mismos. Es decir, recursos diseccionados a la vida, el primero y más importante de los derechos humanos.

Monseñor Aguer: "No advierten lo que está en juego"

El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, se refirió a cómo algunos medios de comunicación analizaron el debate sobre el aborto y hasta aseguró que le “llama mucho la atención cómo ciertos periodistas no advierten lo que está en juego respecto de este tema”. Durante su programa “Claves para un Mundo Mejor”, Aguer aseguró que “hay algunos periodistas que se jactan en ser especialistas en cuestiones religiosas; en realidad son especialistas en chismes eclesiásticos. A uno lo entrevistan, pero después ellos se quedan con el micrófono, dicen que soy duro y que pertenezco al sector conservador de la Iglesia”, comentó.

COMPARTIR:


Notas Relacionadas

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »