El golpe de calor y las quemaduras de piel son las principales amenazas. Los cuidados para cada edad.

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Evitar la exposición entre las 10 y 16, usar protector solar, no exponer a niños menores de un año al sol y mantener hidratación permanente son algunas de las medidas básicas a tener presentes.

Ante las altas y típicas temperaturas típicas de la época estival, el Ministerio de Salud, Desarrollo Social  y Deportes recuerda las recomendaciones para  golpes de calor y quemaduras en la piel.

La exposición excesiva al sol puede producir envejecimiento de la piel, cataratas y cáncer de piel. Por eso se aconseja evitar la exposición entre las 10 y las 16 y permanecer en espacios ventilados. Además, usar protector solar con factor 30 o más y renovarlo cada 2 horas y después de salir del agua. Usar ropa clara, anteojos de sol y sombrero.

Es fundamental evitar por completo la exposición al sol de los niños menores de 1 año, ni siquiera con protector solar. Los mayores de esa edad pueden estar al sol sólo en horarios permitidos y con la protección necesaria y reponerlo cada 2 horas.

Calor y actividad física

Si se va a realizar actividad física, lo recomendable es en las horas de menos calor, con ropa holgada, liviana y de colores claros. Llevar siempre una botella de agua para mantenerse hidratado. No esperar a tener sed, tomar abundante agua antes, durante y después del ejercicio.

Hay grupos que potencialmente pueden resultar más afectados: las mujeres embarazadas, los bebés y niños pequeños, las personas mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas como afecciones respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes.

Pérdida de agua y sales = golpe de calor

Exponerse al sol durante mucho tiempo y hacer ejercicio en ambientes calurosos o con poca ventilación puede llevar a la pérdida de agua y sales esenciales del cuerpo que impide su buen funcionamiento. Así se produce lo que se conoce como golpe de calor.

El golpe de calor se presenta con fiebre, sed intensa, sensación de calor sofocante, piel seca, mareos o desmayo, dolor de estómago, falta de apetito y náuseas, dolor de cabeza y desorientación. En los bebés, también puede observarse la piel irritada por la transpiración en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y en la zona del pañal; irritabilidad y llanto.

Si bien cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, los más vulnerables son los bebés, los niños pequeños menores de 5 años, los mayores de 65 años de edad, embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas; hipertensión arterial; obesidad y diabetes.

La cartera sanitaria recomienda darles de mamar a los bebés con mayor frecuencia, mojarles el cuerpo, y si tienen más de 6 meses, darles agua fresca apta para el consumo. Para lo más chicos es ideal no esperar que pidan agua sino ofrecerles continuamente líquidos,
especialmente jugos naturales; vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros y proponerles juegos tranquilos para que no se agiten.

En caso de que aparezcan síntomas, concurrir al médico, intentar baja la temperatura del cuerpo con paños fríos o con un baño en agua helada, ingerir agua fresca, permanecer en un lugar fresco y ventilado y no consumir medicamentos antifebriles.

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