De acuerdo con un informe de la Asamblea de la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme), en los primeros tres meses del año, más de 1.800 empresas han bajado sus persianas, lo que marca un promedio de 20 por día. La alarmante situación se da en el marco de una tendencia que en 2016 llegó a 6.000 compañías que debieron cerrar sus puertas.

De continuar con este ritmo, para fin de 2017 podrían llegar a una situación terminal más de 7.000 empresas. Por lo pronto, los datos del primer trimestre se traducen, también de forma inquietante, en los puestos de trabajo.

Es que la consecuencia directa de esta merma en la capacidad productiva ha llevado a que decenas de miles de empleos se hayan perdido, calculándose en 72.000 los trabajadores que pasaron a ser desocupados el año pasado, a lo que habría que agregarle las miles de suspensiones por la baja en la producción. El año pasado, la media por jornada fueron 17 cierres de pequeñas y medianas empresas.

Para explicar la crisis que viene padeciendo este sector en los últimos meses, existe un consenso entre las pymes respecto de los causantes: la apertura de importaciones, tarifazos en los servicios públicos, presión tributaria, inflación sin control y falta de políticas crediticias a favor de estas asociaciones empresariales.

Puntualmente, la actividad del sector se resintió fuertemente por la entrada masiva de productos del exterior, y también por el tarifazo, de más de 1.000%, en menos de dos años en las boletas de gas, luz y agua. A eso se le sumaron un nivel inflacionario elevado, los impuestos cada vez más elevados para el sector productivo y la falta de líneas crediticias por parte del Estado.

Impacto laboral

Las estimaciones oficiales establecen que hoy en el país existen alrededor de 560.000 pymes, las cuales representan entre el 75 y el 80 por ciento del trabajo privado registrado. De esta manera, Apyme resaltó que lo que sucede en este sector repercute enormemente en lo profundo de la sociedad, con mayor desempleo, desesperanza y posibilidades de crecimiento al corto y mediano plazo.

En tal sentido, los empresarios reclaman que se tomen de "forma urgente" medidas para paliar este declive. De lo contrario, la realidad de cierres de compañías, con el consabido problema social que eso acarrea, en vez de aminorar, "continuará creciendo".

De acuerdo con los registros, en algunos sectores la caída interanual en las ventas en el primer trimestre de este año ha llegado a niveles históricos, bajando hasta el un 60%, como ha sucedido por ejemplo en la industria del calzado o del cuero, que son las más afectadas por esta crisis.