Por Alicia Barrios
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Diez mil personas sentadas entran en la Basílica de San Pedro. Allí Francisco ofició la misa Crismal con la cual inauguró la Semana Santa. Todos los jueves Santo la tradición reúne en torno a su obispo (Bergoglio es el de Roma) a los sacerdotes de distintas diócesis.

El crisma es un óleo que se prepara con aceite de oliva y escencias como mirra e incienso que después se utiliza para los bautismos, confirmaciones, unción de los enfermos. También en las ceremonias de exorcismo que presiden los sacerdotes autorizados para eso.

Francisco predicó la buena noticia del Evangelio y les recomendó a los curas que "al igual que Jesús el sacerdote debe trasmitir con alegría. Cuando habla en la homilia tiene que ser breve". Eso es el mismísimo Bergoglio que jamás cansa cuando habla y uno se queda con ganas de seguir oyéndolo.

En un momento dado mencionó las tres gracias: la verdad, nunca se negocia, la Misericordia que no puede ser falsa dejando al pecador en su miseria porque no le da la mano para ponerse en pie abandonandolo sin acompañarlo a dar un paso hacia adelante y la alegría de comunicar con la conciencia que no quiere que se pierda ninguno de los fieles.

La Plaza de San Pedro, poblada de miles de personas tiene una seguridad extrema. Cada peregrino pasa por un escaner y es revisado con minuciosidad.

Toda esa marea humana que se ve en las imágenes está en los archivos de intelgicencia del Vaticano. Cualquiera que desee asistir a estos eventos, antes, debe enviar sus datos por e mail con la documentación requerida, a la nunciatura del país que le corresponde.

De allí la lo mandan a la gendarmería de la Santa Sede, quien es la encargada de autorizar el ingreso o no. Aunque parezca tedioso es un trámite rápido que no tarda en resolverse más de 72 horas. Para esta fecha sagrada, la demanda es desbordante.

La mayoría lo ve a Francisco desde grandes pantallas que lo trasmiten en distintos puntos de la Plaza. Los dos iconos que presiden la puerta de San Pedro con tapices, giagantes, son San José junto a Jesus pequeño en brazos y San Jorge.

El más mediático de Italia es San Antonio a quien le ofrendan rosarios y siguen bautizando los chicos con su nombre. Por estos días no debe dar abasto porque los peregrinos hacen filas interminables para acercarse a dejarle un pedido o agradecer.