Un hombre detenido por robo, ingresó  a la audiencia ante la Justicia neuquina con los párpados de ambos ojos cosidos con hilos, como una forma de protesta extrema para exigir su sobreseimiento. Ordenaron que comience a cumplir su condena de casi ocho años de prisión.

Se trata de un interno de la U9 de Neuquén, Alejandro Ramón Forno, que ingresó a la sala de audiencia con un rosario colgado del cuello, una imagen del Gauchito Gil estampada en la remera que le cubría todo el pecho y con los párpados cosidos.

El reclamo poco convencional de Forno era para exigir su sobreseimiento, por considerar que su causa ya prescribió, pero la Justicia ordenó, en cambio, que comience a cumplir su condena.

Este miércoles, la jueza Carina Álvarez avaló el pedido de la  fiscalía y dictaminó que Forno comience a cumplir la pena única de siete años y seis meses de prisión.

Además, la magistrada rechazó el recurso de hábeas corpus presentado por Forno para ser sobreseído, ya que dichos argumentos  fueron rechazados en instancias anteriores.

Forno fue declarado culpable por robo agravado por el uso de arma de fuego, ocurrido en el 2011.

“No soy un hombre de ley”. Esa es la frase que no se cansó de repetir, mechada con reclamos, artículos del Código Penal y pedidos por los derechos humanos.

“A mí se me tiene que informar por qué se me juzga, no sé qué  ley se está aplicando conmigo. Estoy pidiendo ser sobreseído, no se me quiere escuchar, no se quiere ver, por eso tomé esta medida”, apuntó Forno, que con sus ojos apenas entreabiertos lograba hurgar entre sus papeles.

La fiscal Natalia Lacoste señaló que el 16 de febrero del 2016 un tribunal lo declaró culpable, y en abril del mismo año se le impuso una pena de siete años, que luego le fue unificada con otra  condena previa dictada por el Tribunal Oral Federal.

 Por su parte, el defensor Pedro Telleriarte indicó que está en elaboración el recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia  y que no interrumpe el cumplimiento de la pena.

El hecho ocurrió el 12 de noviembre del 2011, cuando Forno, en  compañía de un cómplice que logró escapar en una motocicleta,  ingresó a un domicilio del barrio Villa Farrel, donde robaron  electrodomésticos.

El propietario de la vivienda y su hermano fueron quienes lo detuvieron hasta que llegó la Policía.