Inhumaron a centenares de víctimas del terremoto y el tsunami que azotó la isla de Célebre y que provocó que 844 personas fallecieran. 

Desolador. Ese fue el panorama en Palu, una de las más azotadas por el terremoto y el posterior tsunami que el viernes pasado destrozaron la isla indonesia de Célebre y dejaron al menos 844 muertos. En sus colinas, se cavó una fosa común para enterrara a las víctimas, ante la desesperación de sus familiares. Por otra parte, más de mil presos aprovecharon los destrozos para fugarse de tres cárceles.

La devastada Palu vivió ayer un momento terrible. Una fosa común de 10 por 100 metros fue excavada por voluntarios, con capacidad para 1.300 cuerpos, y allí fueron enterrados centenares de cadáveres envueltos en bolsas naranjas, amarillas y negras, que fueron trasladados por tres camiones. "Esto debe hacerse lo más pronto posible por motivos de salud y religiosos", comentó Willem Rampangilei, jefe de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres.

Todas las víctimas fueron fotografiadas para que sus familiares supieran dónde habían sido enterrados. Allí se vivió una de las situaciones más desgarradoras desde el desastre del viernes: los vecinos recorrieron bolsa tras bolsa, abriéndolas para tratar de identificar a sus familiares.

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