La crisis económica,  las altas tasas de las tarjetas y los prestamos son las principales causas de esta situación. 

Por Marcos Bustamante 
@aquimarco 

En Argentina circulan unas 80 millones de tarjetas, casi el doble de la población. Son 23 millones los titulares de tarjetas de crédito y más de 47 millones las cuentas de tarjetas de débito. Los argentinos estamos endeudados. Y no hablamos de la macroeconomía, sino de las cuentas domésticas.

 

El 48% de la población tiene algún tipo de financiación, la mayoría con las benditas tarjetas, y en segundo término, con los préstamos personales. La tormenta financiera actual hace que muchos se atrasen con sus compromisos de pago y que los malditos intereses comiencen a complicarles la vida.

Estado de situación

El licenciado Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market, explicó que "si tuviéramos que sacar una radiografía del consumidor con plástico, hay que marcar una caída del plan Ahora 12 en su utilización interanual de un 12% en el volumen de transacción; esto pasa porque con ese sistema se financiaban bienes durables, textil, calzado, electrodomésticos. La situación de financiarse en 12 cuotas genera hoy incertidumbre sobre si se va a poder pagar la última de las cuotas, porque los salarios son constantes y los precios en el mercado interno, tanto de bienes como de servicios, se están moviendo con tal impacto que está erosionando el poder adquisitivo. Por lo cual, por más que la cuota sea sin interés y fija, hay mucha imprevisibilidad por si vas a poder pagarla".

Según Di Pace, el consumidor comenzó a racionalizar el uso de las tarjetas de crédito tratando de estirar los plazos. Antes la inflación licuaba el valor de la cuota. Ahora, la inflación licua el valor del salario. Según el especialista, hace un tiempo se tenía la expectativa de que el salario le gane a la inflación y en la actualidad pasa al revés.

 

Ahora, el método mas utilizado de pago es el débito, en segundo lugar los pagos con crédito en una cuota y después viene la financiación en 3 y 6 cuotas, o sea que si la gente se puede sacar de encima la deuda en un pago lo hace.

El poder adquisitivo

Para las asociaciones de consumidores la problemática es grave, Héctor Polino, un referente en la materia, dice que esto pasa "como consecuencia de la pérdida en el poder adquisitivo de los salario. Cuando se toma un crédito en cuotas, con la inflación hay que tener en cuenta la tasa de interés. La deuda va también aumentando y puede resultar impagable si los ingresos del deudor no aumentan en la misma proporción".

El director de Consumidores Libres advierte que hay que tener cuidado de entrar en cesación de pagos y se refiere a este momento como una turbulencia financiera que hay que saber atravesar.

El costo de pertenecer

Para la especialista en consumo Carolina Suárez, "estamos viviendo un momento de mucha preocupación en una sociedad en la que falta educación financiera. Todo eso, en un contexto inflacionario como el nuestro, hace que las consecuencias sean graves", aseguró. Y agregó: "La gente que patea el pago de la tarjeta cumpliendo con el mínimo es un símbolo de cómo estamos. Financiarse con plástico para comprar en el supermercado sólo puede hablar de la urgencia en materia económica".

Al referirse a los sectores más afectados, Súarez pone el foco "en la clase baja, que es la mayor perjudicada. Al no cumplir con sus obligaciones y ser informados en cualquier base de datos de deudores, cuando necesiten un préstamo terminarán en un usurero con porcentajes elevadísimos. Hay dos cuestiones a tener presente: la caída de pagos con Ahora 12 y la cantidad de plásticos por persona. Desde 2008 a esta parte crecieron mucho, porque a muchos el sueldo se les acaba el 17, o el 21. Y completan sus consumos tarjeteando. Y cuando no pueden hacer frente a esas obligaciones, pagan con otra tarjeta. Cierto sector quiere seguir perteneciendo sin resignar calidad de vida. Y va a recurrir a cualquier medio para mantenerlo" señaló.

Pobres jubilados
El especialista en seguridad social Eduardo Santín dijo que "frente a una caída muy importante del poder adquisitivo que han tenido los jubilados, la canasta de los adultos mayores creció frente a una actualización que no ha cubierto ese mismo crecimiento". Según Santín, la Anses generó una línea de crédito importante.

La herramienta la puso en marcha en 2017 y la repitió este año. Un jubilado puede sacar un crédito de hasta $80.000 dependiendo de su haber. Este mecanismo, que ya existía, la tarjeta Argenta, permitía comprar bienes, sobre todo de la línea blanca o elementos de la construcción, lo cual ponía en marcha la economía.

Con esta nueva línea de crédito se está prestando plata no para que crezcan sino para que paguen deudas. Según cifras estimativas, el 60% de los que reciben la asignación universal por hijo (AUH) están endeudados y más del 50% de las personas con pensiones no contributivas también.

El 25% de los jubilados y pensionados sacaron un crédito, esto está muy ligado a que de alguna manera tienen que pagar las tarifas o arreglar su casa. Para el experto en la tercera edad "todo eso hace que los jubilados que cobran montos muy bajos recurran a estas financiaciones. A esto se suma que algunos bancos se han convertido en casas de artículos para el hogar, que le venden artefactos y los endeudan. Llega un momento en que, entre los créditos de la Anses y los créditos de los bancos en los que cobran, se llevan más de la mitad de su sueldo".

Salir o profundizar la asfixia

Casi en el cierre de la nota, le preguntamos a Carolina Suárez si las tarjetas y los préstamos son una tabla de salvación o una piedra en el cuello. La especialista en consumo eligió la segunda opción, pero dejó abierta una inquietante pregunta: ¿qué le decís a alguien en una situación extrema como solventar un tratamiento médico, comprar una vivienda o simplemente pagar la comida?

Ante este oscuro panorama, la recomendación de Di Pace es ajustar el gasto familiar, utilizar el salario disponible para pagar las tarjetas y no financiar los mínimos. Di Pace nos invita a pensar el futuro tomando como referencia el anuncio de la taza de política monetaria del Banco Central que va estar en 60% hasta diciembre.

Algo que a priori ni siquiera se va a revertir en las fiestas, un momento en que se financian masivamente las compras y los regalos. El especialista es terminante: "Es el propio Banco Central el que te dice que no gastes, quieren que los pesos excedentes vayan al sistema; ya sea en un bono, en una letra o en plazos fijos", concluyó.

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