Fue campeón del mundo con la selección argentina en 1950. Incursionó también en el tenis como jugador y dirigente. 

Oscar Furlong, el mejor basquetbolista argentino hasta la aparición de Manu Ginóbili, falleció este martes a los 90 años y con él se fue una de las glorias del deporte nacional. Pillín fue el artífice del título mundial que logró el seleccionado en 1950. En su puesto de alero, con 1,90 metros fue el jugador más valioso (MVP) y el máximo anotador de la fase final de aquella Copa del Mundo que se disputó en Argentina.

En la final del certamen, disputada en el Luna Park, el conjunto albiceleste le ganó a Estados Unidos por 64 a 50 y Furlong anotó 20 puntos y se convirtió en el goleador del plantel dirigido por Jorge Canavesi, con un promedio de 11.2. Durante su carrera también se acreditó las medallas de plata en los Panamericanos de Argentina 1951 y de México 1955. Estuvo en los Juegos Olímpicos de Londres (Inglaterra), en 1948, y de Helsinki (Finlandia), en 1952, fue siete veces campeón de la Federación Argentina e integra el salón de la fama de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) desde 2007.

Su "pase" al tenis

Furlong abandonó el básquet en 1957, pero no por cuestiones deportivas, sino que las circunstancias que lo alejaron del deporte en el que más brillo fueron políticas. El gobierno militar que manejaba los destinos del país en aquella época los suspendió "de por vida", acusándolo de estar ligado al peronismo, debido a que Juan Domingo Perón fue el máximo impulsor del seleccionado campeón mundial.

Ya sin poder picar la "naranja", Pillín se dedicó al tenis, actividad en la que se había iniciado en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque. Se destacó jugando dobles, y entre 1966 y 1977 fue el capitán del equipo argentino de Copa Davis. En 1977 llevó al conjunto nacional a las semifinales del torneo por primera vez en la historia, con un equipo que contaba con Guillermo Vilas, ex número 2 del mundo, y José Luis Clerc (4). Además fue parte de la ATP como uno de sus dirigentes.

Murió Oscar Furlong, un pedazo grande del básquetbol argentino, y desde este martes, el cielo del básquet muestra a sue estrella más brillante.

"Era el Ginóbili de esa época" 

Por Gustavo Iacoviello 

"Sabés las cosas que hacía Pillín?” El ser socio de Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque, casi desde que aprendí a caminar, me permitió escuchar “mil veces” esa frase que salía de la boca más de un viejo (con todo respeto) que lo había visto jugar. “Pillín” es Oscar Furlong, una gloria del básquet y del deporte argentino, que este martes se le hará un responso en el Jardín de Paz, en Pilar.

 “Un día lo vi hacer esta jugada”, nos contaba un socio en el histórico gimnasio número 1 de GEVP, pero vale aclarar que la jugada nunca terminaba como lo hubiera hecho Furlong... “Era el Ginóbili de esa época”; “era un adelantado”, fueron otras de las frases que escuchábamos día tras día.

Con 1.90m de altura, mucha movilidad y gran manejo de balón, “Pillín” enloqueció a los estadounidenses en ese partido y con 20 puntos fue el que en la actualidad se denominaría MVP de la final, que terminó 64-50. Y vaya si habrá hecho bien las cosas, que fue tentado por la NBA. Sin embargo, su respuesta fue negativa, pero años más tarde integró el plantel de Dallas en la Liga Universitaria de Estados Unidos.

Y como si fuera poco, en 2007 entró al salón de la fama de la FIBA. Detallar su carrera resulta casi imposible, por todo lo que logró y quizás le faltaríamos el respeto por algún olvido. Fue campeón panamericano y estuvo en Juegos Olímpicos, además de innumerables títulos con su GEVP en los torneos locales. Después se dedicó al tenis y dirigió a un tal Guillermo Vilas. Se nos fue Oscar Furlong. Se nos fue Pillín. A los que nos gusta el deporte nos dejó mucho por recordar y admirar. 

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